C.: ¿Qué haces acá??? Hasta acá me tienes que seguir?
M.: Pues si, ya sabes que es imposible que nos separemos.
C.: Entonces mantente calladita... como si no estuvieras.
M.: O sea que no me necesitas para nada???? En el gimnasio???
C.: No, no te necesito para nada. Mis músculos harán todo el trabajo.
M.: Estupendo, ahí te quedas. Pero no me puedes prohibir que mire...
C.: Puedes mirar pero te prohibo que intervengas. Ya tengo a mi Personal Trainer para que
me ayude a lograr mis objetivos. El controla mi trabajo y no me permite "bajar la guardia",
ni siquiera cuando estoy muy, muy cansado.
M.: Pues ahí viene, prepárate para enfrentarlo tu solito. De todas maneras, estaré por aquí... por
si me necesitas.
Media hora más tarde....
M.: ¿Qué te pasa? se te ve cansado. No será que ya me estás necesitando para que te ayude a terminar
la sesión?
C.: ¡De ninguna manera! Además, no creo que ni con tu poder pudieras hacer que levante una sola pesa
más... y de abdominales... ya he tenido bastante.
M.: Vamos, confía en mi, concéntrte y verás que no es imposible.
C.: De acuerdo, media hora más... es lo mínimo que puedo hacer... y me temo que también lo máximo.
Media hora más tarde...
M.: Está bien por hoy. Somos un buen equipo, verdad?
C.: Un equipo? Me parece que el que ha hecho todo el esfuerzo he sido yo. Ahora me voy a la ducha
y no hace falta que me sigas me las pudo arreglar solito... ... ... ...
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)