DIALOGOS INVEROSIMILES ENTRE LA MENTE Y EL CUERPO
M.: Hola...te conozco.
C.: Si, y yo a ti. Generalmente vamos juntos.
M.: Es verdad, pero creo que soy más fuerte que tu.
C.: ¿Eso crees? Yo soy mucho más fuerte. Puedo lograr cosas que tu ni te imaginas.
M.: Pero no sin mi ayuda.....
C.: Ya se que se dice que el poder de la mente todo lo puede. ¿Pero puede la mente escalar montañas,
levantar enormes pesos, rescatar a una persona que se está ahogando en un mar embravecido? Por
citar solamente algo de lo que yo, con mi fuerza, puedo conseguir.
M.: Creo que no quieres reconocer que yo te mando señales para que se pongan en marcha los meca-
nismos de que te vales para lograr todas esas proezas, y más aún, te ayudo a no flaquear en los
momentos en los que desfalleces y merman tus fuerzas hasta el punto en que no puedes seguir.
C.: No te niego que en algunos momentos me ha sido de gran ayuda, pero no siempre te necesito.
Soy absolútamente capaz de enfrentarme yo solo, a grandes retos.
M.: Muy bien, creo que la manera de comprobarlo es dejarte abandonado a tu suerte... perdona, quise
decir a tus fuerzas. Estoy segura de que en alguna oportunidad me vas a llamar desesperadamente.
C.: Ya lo veremos....
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