Hace un tiempo vi una entrevista que le hicieron en Argentina, a mi admirada China Zorrila. Entre otras cosas, la periodista le preguntó: "China, ¿qué es envejecer?" A lo que la mágnifica actriz contestó: "Envejecer es simplemente cambiar de gustos"
Una respuesta muy sencilla pero que encierra una gran verdad que voy constando casi a diario.
Ayer por la tarde, fue una de esas circunstancias donde más se dió el "cambiar de gustos". Tuve que ir a Barcelona y, horror, de compras. Antes habría disfrutado cada momento y nada habría impedido que caminara, mirara, me probara, y un largo etc.
Ayer, fui al grano lo más posible. Primero, acompañar a mi marido al supermercado donde, a pesar de llevar una lista muy escueta de lo que debíamos comprar, demoramos mucho más de lo que yo hubiera querido.
Luego comprar un regalo para una amiga y tratando de no gastar demasiado... bastante difícil si se quiere hacer un regalo aceptable. Busqué y busqué, y al fin me di por vencida comprando algo bastante más caro de lo que había pensado. Pero ya estaba harta de dar vueltas, de manera que acepté lo más cercano al precio que me había planteado.
Luego, a comprar dos artículos de L'Oreal que necesitaba y hacerlo tan de prisa, que no evalué la posibilidad de comprar algo más, no hay problemas en estos artículos con la fecha de caducidad, aprovechando el 15% de descuento que se me ofrecía...
La cosa era terminar. Tenía que encontrarme con mi marido a las 20:30 y faltaba bastante tiempo todavía. En tiempos pasados, lo habría aprovechado en una librería, esos paraísos que me fascinan, viendo si compraba algo nuevo de ropa, probándome anillos o pendientes, o lo que fuera. Pero ayer, la cosa estaba clara. Era muy simple, comprarme una revista y sentarme a tomar un café... era todo lo que necesitaba. Y el café más cercano sin elegir demasiado, ya me bastaba.
También me pasa algo parecido los fines de semana. Valoro y disfruto enormemente una tarde de sábado en casa. Y un domingo después de comer otro tanto: en casa se está divinamente. Por suerte, mi marido comparte este cambio en los gustos y así no hay conflictos.
Con los años nos hacemos más sabios y sabemos elegir mejor. Por eso, este cambio en los gustos es automático, nos llega casi sin darnos cuenta y nos permite disfrutar mucho más de los pequeños placeres de la vida. Bienvenidos sean estos cambios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario